lunes, 10 de mayo de 2010 by ~likeadisaster

No encuentro las palabras exactas para describir como me siento. Porque no encuentro nada en mí, que no tenga que ver con vos y no encuentro nada acá, que tenga que ver conmigo.
Me pierdo, me busco y me olvido.

… hasta que me encuentro. Vacía, rechazada, olvidada, ilusa, ingenua, oculta.
¿Cuántas veces voy a pasar por las mismas cosas?
De mañana no quiero despertar y a la noche simplemente quiero desaparecer entre la oscuridad para siempre, romperme en mil pedazos como un plato que cae al suelo por descuido. Secarme como una rosa especial, olvidada dentro de una obra clásica de Shakespeare o esparcirme como tintes multicolores en un blanco lienzo que busca desesperadamente cambiar su apariencia insulsa.
Mutar. Desenmascararme por fin y sacarme de una vez la piel que me cubre el cuerpo. Porque ya no me soporto. Ser otra persona en un mundo diferente.

Soy coleccionista de mi misma, porque elijo no abrirme. Me siento una botella de vino añejo que teme ser descorchada y perder el valor que guardó tras los años. Pero se siente sucia, poco merecedora e insignificante. Vacía sobre todas las cosas, a pesar de estar llena. Desea lo que no es. Ser consumida, demostrar lo que vale. ¿Quién justifica su gusto por simple exposición?
Si es tan exquisito ¿Cómo puede estar en aquel estante mientras pasan los años? Si es tan importante ¿Por qué está allí juntando polvo en el rincón olvidado?

La mejor cosecha según quienes saben. ¿Y lo que no?

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